Los padres de Mohamed Abjiou, de 13 años, piden que su hijo pueda volver a Marruecos. Él es uno de los menores que cruzó a Ceuta con motivo de las entradas masivas de mayo, que se materializaron en el acceso de unos 1.200 niños a nuestra ciudad como respuesta de lo que fue un indecente chantaje perpetrado por el vecino país que hoy todavía tiene sus consecuencias.
Mohamed, natural de Castillejos, cruzó a nado el 17 de mayo por el espigón del Tarajal. Lo hizo como tantos y tantos marroquíes que pensaban que en Ceuta iban a encontrar un futuro o que, sencillamente, entraban movidos por un absurdo que fue desplomándose poco a poco, engañados.
Atrás dejó a tres hermanos y a sus padres Mohamed, de 42 años, y Farah, de 32. Son los progenitores los que se han puesto en contacto con El Faro de Ceuta para hacer visible su preocupación por Mohamed, ya que quieren que regrese a casa pero no conocen la manera de conseguirlo. El menor también pretende volver, hasta el punto de que ha intentado hacerlo a nado, como los atrapados que llevan meses y meses soportando el cierre de la frontera. Quiso salir pero no logró un pase que fue abortado por las fuerzas de seguridad.
Mohamed ha pasado de estar en las naves a la calle y, ahora, tal y como ha conocido la familia, está en unas infraestructuras que desconocen cuáles son ya que carecen de más detalle. Este caso se suma a los al menos 10 que ha ido conociendo este periódico, todos de padres que quieren que sus hijos o hijas vuelvan, pero a los que no se les permite acercarse hasta la frontera del Tarajal para, en el lado marroquí, recibir la entrega de esos niños, tal y como exige el Área de Menores.
Mohamed se marchó de casa y llegó incluso a valorar quedarse en Ceuta, confiado en que quizá aquí tuviera una oportunidad que no ha encontrado, dada la saturación de los centros habilitados.
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