Septiembre de 2006. Con un Gobierno también socialista. España quería afianzar las buenas relaciones con Marruecos y anunció la entrega de 72 vehículos todoterreno para la lucha contra el tráfico de drogas y la inmigración ilegal. Los coches llegaron a Ceuta y ahí permanecieron durante un mes porque las autoridades del vecino país se negaban a aceptar esta entrega si los coches pasaban por Ceuta, ciudad de la que no reconocen su españolidad. Tras varios desecuentros, España aceptó hacer la entrega pero no por el Tarajal, sino por mar, embarcando en un barco de la naviera Comarit que emprendió rumbo directo a Tánger. Ahora otro ministro de Interior distinto, con un gobierno también socialista, anuncia que se enviarán 75 vehículos para los mismos menesteres pero sin caer en el error de 2006 ya que serán enviados directamente desde Algeciras a Tánger. El objetivo es su empleo para “reforzar el control de los flujos migratorios irregulares” que pasan por sus territorios con destino a España. Los entregados en 2006 finalmente no se emplearon en su totalidad para estos fines, sino para uso particular.