Arriesgar sus vidas forma parte del día a día de los inmigrantes en el puerto. Se arrojan al agua, se cuelan en camiones o intentan subirse a los barcos trepando por donde puedan.
Las fuerzas de seguridad interceptan a diario a adultos y menores, aunque los servicios lejos de tener su efecto chocan con una cruda realidad: los intentos no van a cesar.
La Policía Portuaria sorprendió a un joven trepando en el Passió per Formentera, de madrugada, repitiendo lo que a diario realizan sus compatriotas.
No tuvo suerte. Nada más terminar su trayecto y colarse en el ferry fue localizado por la naviera. Vuelta a empezar. Así todas las madrugadas. Hay jóvenes que han muerto en estas arriesgadas maniobras, pero esto lejos de frenarlas las avivan aún más. Pesa con fuerza el dato de quienes lo consiguen. El puerto de Ceuta sigue siendo el trampolín para cruzar al otro lado.
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