Aunque parece otra, no lo es. Se trata de la frontera del Tarajal. La misma que en las últimas semanas ha protagonizado escenas de auténtico caos, con colas kilométricas y atascos que han llegado a desesperar al conductor más paciente.
Una paciencia que en el día de Navidad no fue necesaria precisamente porque la fluidez en el tráfico y en el tránsito hacia el país vecino fue la nota predominante al menos hasta las cuatro de la tarde. Por la mañana sí se produjo una acumulación de coches que se despejó rápidamente una vez que Marruecos abrió algún carril más que agilizó el tránsito.
Eso sí, en cuanto al paso desde el país vecino, únicamente pudieron hacerlo las personas con permiso de trabajo.
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